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Principales elementos gráficos en la imagen corporativa

Una imagen corporativa es todo aquello que define visualmente a una empresa. Si lo comparásemos con una persona, diríamos que es su físico ,y aunque nos empeñamos en pensar que el amor a primera vista no existe, es necesario admitir que también las empresas nos entran en un primer instante por la vista. Esto hace que su imagen corporativa sea sumamente importante, pues será la visión que tendremos de la compañía antes de conocer sus servicios en profundidad y la que tal vez, nos haga querer acercarnos más a ella o no.

Además, una imagen corporativa clara y estable afectará también al pragmatismo de la marca. Cuanto más sencilla y reconocible sea la identidad visual de la empresa más fácil será de recordar.

¿Qué elementos gráficos componen la imagen corporativa de una empresa?

La clasificación más básica que podríamos hacer sería la siguiente: logotipo, colores y tipografías corporativos. Pero lo cierto es que los elementos que definen la imagen corporativa de una empresa son infinitos, pues podemos profundizar hasta el diseño de interiores de sus sedes o la vestimenta de sus empleados.

En este post nos vamos a centrar únicamente en los elementos referidos al diseño gráfico y su aplicación.

1. Logotipo

El logotipo de una empresa debe ser el pilar principal de su imagen gráfica. Debemos tener muy claro que no se trata solo de un dibujo o del nombre de la empresa con una tipografía en concreto. El logotipo muestra en unas décimas de segundo quiénes somos, por lo que los elementos que incluya deben de ser representativos de los valores que queremos transmitir.

Antes de comenzar a desarrollar la imagen corporativa de una empresa hay que tener muy claros estos valores y la imagen que se quiere dar de la misma para poder ser fiel a ella durante todo el proyecto.

Muchas empresas cambian a lo largo de los años su logotipo con el fin de modernizarse pero algunas comenten el error de romper completamente la línea de diseño que lo definía. Esto resulta casi como crear una marca nueva, lo cual puede ser útil si la empresa ha tenido algún incidente que le ha ocasionado una mala imagen, pero en el resto de los casos se trata de un error de diseño al alejarse de la imagen corporativa que se ha ido forjando hasta ese momento.

Lo recomendable en estos casos es decidir qué elementos del logo queremos mantener y cuáles no, es decir, qué parte del mismo es parte de la personalidad de la empresa y qué parte es puro diseño susceptible de ser actualizado.

Un ejemplo práctico fue el del Centro de Estudios Internacionales de Alto Rendimiento: TutorASAP. Ellos contaban con un logotipo sencillo que querían rediseñar para estar a la altura de la imagen de los colegios internacionales. No obstante no querían perder tampoco su personalidad y a la gente que ya les conocía y confiaba en ellos. Debido a esto decidimos mantener el eje principal del logotipo: la T, así como el color y redefinir la forma enmarcándolo todo en un escudo.

Como podemos ver ser trata de un logotipo diferente, mejor adaptado a la nueva imagen que intentaba dar la empresa, pero manteniendo siempre la esencia de la misma.

2. Colores corporativos

Es imprescindible que el equipo de diseño de una empresa disponga de una paleta de colores corporativos con la que poder jugar. Dentro de esta existirá uno o dos colores corporativos principales, posiblemente los que aparezcan en el logo. Estos colores deben ser puros cuando se utilicen, es decir, no sirve cualquier azul oscuro para nuestro logotipo sino que tiene que ser siempre el mismo, por ejemplo: C100 M98 Y30 K18.

Pero cuando hablamos de colores corporativos, no nos referimos sólo a los colores exactos que podemos usar sino a la manera de combinarlos y el uso que tienen cada uno dentro de nuestra imagen. En base a esto podemos definir también jerarquías de información o definir las diferentes secciones dentro de la empresa. Un ejemplo conocido por todos es la red de transporte de Metro donde cada línea tiene un color concreto. Cuando veamos algo referido a Metro de Madrid con el color verde claro exacto, sabremos que se trata de información sobre la línea 5, sin necesidad de que nos lo digan.

3. Tipografías corporativas

Todo diseñador sabe que la tipografía es una forma más de imagen por eso son igual de importantes que el logotipo o los colores a la hora de definir visualmente a una empresa.

No hay que cometer el error de pensar que la tipografía que aparece en el logotipo tiene que ser la tipografía principal de nuestra compañía. Muchas veces en el diseño de logotipos optamos por tipografías más modernas y fantasiosas que tal vez no sean útiles para otro tipo de textos.

Mi consejo como diseñadora en este caso es definir las tipografías por usos: textos internos, títulos, tablas, slogan… Buscando siempre una coherencia entre ellas y con la imagen de la empresa que queremos transmitir.

En este caso es igual de malo pasarse en el número de tipografías seleccionadas como no elegir las suficientes, ya que si nos sucede lo primero acabaremos dando una imagen confusa y poco definida de nuestra marca, y en el caso del segundo, acabaríamos usando tipografías poco apropiadas solo por el hecho de no añadir más elementos a nuestra imagen corporativa.

Es necesario añadir también cuando hablamos de las tipografías corporativas de una empresa que no nos referimos solo a las fuentes elegidas sino a todo lo relacionado con ellas: tamaño, interlineado, estilo… A veces, podemos incluso ahorrarnos el hecho de escoger más fuentes jugando con las posibilidades de las que ya tenemos. De todas formas, mi consejo es que contemos siempre al menos con una tipografía romana y otra de palo seco, aunque solo sea para la lectura en papel y la lectura en web.

Existen dos posibilidades: que tengamos que diseñar una imagen corporativa desde cero o que tengamos que trabajar sobre una que ya existe, en ambas, se trata de un trabajo complicado y sobre todo, minucioso pues como ya hemos dicho la identidad visual de una empresa está plagada de pequeños detalles, que son lo que la hacen verdaderamente profesional desde el punto de vista del diseño gráfico. No obstante, se trata de un trabajo muy gratificante para un diseñador, ya que te permite observar de primera mano el efecto que esta imagen y sus cambios tienen sobre los clientes así como la evolución de una empresa de mano de la evolución de su imagen.

4. Manual corporativo

Mi última recomendación es basarse siempre en un manual. Puede ser una tarea pesada realizarlo desde el principio, pero asentará las bases de vuestra identidad visual y sobretodo será muy útil para todos los que tengan que trabajar más adelante con la imagen de empresa que vosotros creasteis un día.

Los artículos o vídeos publicados no reflejan necesariamente la opinión de La Prestampa, sino la de los autores que los firman.

  • Irene Sánchez

    Diseñadora y artista. Plasmadora de ideas y amante del color y la tipografía.

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